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Demencia y Coronavirus


19 de agosto 2020

El impacto del covid-19 ha sido transversal. El virus ha cruzado fronteras modificando el ritmo de vida de decenas de millones de personas, pero ¿qué pasa en específico con aquellos ciudadanos que padecen demencia? ¿cuál es la situación de dichos pacientes a nivel Latinoamericano? Agustín Ibáñez, investigador del Centro de Neurociencias Social y Cognitiva de la Escuela de Psicología UAI hace un llamado colectivo – junto a un grupo de expertos internacionales- para combatir el impacto específico del coronavirus en la demencia de la región.

El covid-19 impacta negativa y selectivamente en la demencia. Latinoamérica tiene una alta prevalencia a esta enfermedad, con mucha comorbilidad, y con condiciones sociales, económicas y de salud desventajadas”, señala el académico, quien asegura que no hay suficiente conciencia respecto al impacto que va tener y que ya está teniendo en los pacientes con demencia y sus familiares.

La realidad en Chile es que el plan para pacientes con demencia actualmente está interrumpido, hay carencia de servicios, y cerca del 40% de ellos no tiene acceso remoto para pacientes, por lo tanto, no están recibiendo sus medicamentos y no pueden continuar con sus tratamientos. Y el problema mayor es que “los gobiernos y sus acciones son insuficientes, y el trabajo de las familias y comunidades terapéuticas son limitadas, y no van a poder enfrentar esta situación, por eso hoy más que nunca se necesitan acciones locales y globales coordinadas”, agrega Agustín.

En respuesta a esta realidad, el académico señala en el estudio, que es indispensable desarrollar una respuesta coordinada a nivel latinoamericano para evitar que los efectos sostenidos en el tiempo sean devastadores para la población con demencia. Esto, porque según indican sus investigaciones, América Latina presenta una serie de factores desventajosos para la demencia en la pandemia:

  1. Latinoamérica tiene una alta prevalencia de demencia.
  2. Latinoamérica tiene un sistema de salud frágil para abordar la demencia. El coronavirus impactará desigualmente en aquellos más desfavorecidos y a la vez, va a ampliar la brecha para los que no tienen asistencia adecuada.
  3. Los pacientes con demencia tienen todas las de perder: son pacientes con alto riesgo por la edad, sus enfermedades comórbidas (diabetes, enfermedad cardiovascular y cerebrovascular) los hacen mas débiles frente al virus, las tasas de contagio en los geriátricos son una de las más peligrosas, y los pacientes requieren cuidados personalizados que se han disminuido por la urgencia del coronavirus.
  4. Los pacientes con demencia tienen dificultades para entender lo que pasa. Dependen de otras personas todo el tiempo, les cuesta mucho más adaptar sus rutinas, y pueden padecer altos niveles de soledad y depresión durante el aislamiento físico.
  5. La combinación de todos estos factores convierte a los pacientes y sus familias en una población altamente vulnerable a los efectos de la pandemia.

En esta misma línea, la publicación hace un llamado urgente a una coalición internacional que se haga cargo de las problemáticas que viven actualmente las personas con demencia, sus centros de atención y familias, ya que solamente un trabajo coordinado a nivel regional, compartiendo experiencias y recursos, puede generar soluciones concretas para el bienestar de la población.

Revisa la publicación en la prestigiosa revista Lancet Neurology aquí.

Fuente: Noticias UAI